Ahora lo hemos encontrado, el que nos faltaba: «Gardien», un burro castrado andaluz. Sólo tiene siete años y ya está entrenado para llevar, montar y tirar. Ahora podemos ir de excursión con toda la familia. Las niñas pueden ir a todas partes sin tener que llevar equipaje pesado.
Para acostumbrarnos, hicimos el bucle del valle superior, de una hora y media de duración. Gardien es muy atento y, típico de los burros, también muy cuidadoso. Justo al principio de la pequeña caminata, tuvimos que cruzar el vado de un arroyo ligeramente crecido. Pensó largo y tendido por dónde era mejor dar sus pasos. Al final, no le supuso ninguna dificultad. Siguió una subida empinada en varias serpentinas. A todos nos costó seguirle. Como si estuviera en terreno llano, subía sin esfuerzo. Nos hizo sudar en el primer cuarto de hora. Teníamos la impresión de que caminaba con nosotros, no nosotros con él.
Luego caminamos por un camino cubierto de maleza hacia el final del valle. En el resto del camino, cada uno de nosotros podía conducir y montar. Gardien aceptó todo sin oponer resistencia. Incluso piensa en las personas que le acompañan en altura y anchura. Siempre está despierto y alerta, ¡un verdadero «Âne Garde»! Somos felices con nuestro nuevo miembro de la familia.





